viernes, 20 de noviembre de 2009

Fue pionera de la aviación y dedica su vida a la ecología


Nacida en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, emigró en su juventud a Colombia, donde se convirtió en la primera mujer piloto del continente. Luego del nacimiento de su segundo hijo decidió dedicar su vida a la ecología. Recorrió el continente con su familia a bordo de una camioneta y en 2005 llegó hasta Comodoro Rivadavia, donde reside desde hace un año y medio.

Angelika Helberger Frobenius logró romper con el machismo de la década del setenta y fue la primera mujer piloto del continente.Una fotografía de la década del 70 la retrata como una mujer fresca, apasionada, de hermosos ojos verdes y una cabellera rubia que cae sobre sus hombros. Se encuentra apoyada en un avión de la época. La imagen pertenece a una vieja revista colombiana que por esos años entrevistó a Angelika Helberger Frobenius, la primera piloto de jets del continente americano.

Nació en Frankfurt, Alemania, en la década del 40, cuando las bombas de los aliados caían sobre el territorio dominado por Adolf Hitler. Con el paso de los años, la nieta del etnólogo y explorador Leo Viktor Frobenius decidió viajar a Colombia, donde estaba su madre, quien se había vuelto a casar.

“Me dediqué a la aviación, porque era una forma de supervivencia. La única manera de poder existir era volando. De ese modo me dispuse a una lucha bastante ardua porque había que romper muchos hielos y más en un país como Colombia que tradicionalmente se lo tilda de ser machista”, le cuenta Angelika a Diario Patagónico.

Su primer vuelo como copiloto de un DC 4 lo concretó el 1º de setiembre de 1970, pero para poder llegar a ese objetivo antes fue modelo y azafata. “Los obstáculos machistas eran absolutamente ridículos porque no tenían en realidad objeción verdadera. Todo pasaba por la moral sexual, porque nadie dudaba de que yo podía volar. Uno tiene que tener paciencia. Había que respetar hasta eso y yo lo hice con mucha paciencia, con mucha estrategia y logré revertir eso para no generar oposición alguna”, explica.

Después de una ardua lucha, buscando la aceptación, llego el momento en que pudo ocupar su lugar en la cabina como piloto. “Fue un día muy extraño, yo llegué uniformada al aeropuerto y me dio miedo de mi propio coraje -señala entre risas-.

Yo me escondía detrás de los postes y cuando me vi así me dio tanta vergüenza, vencí ese miedo, ya lo asumí y luego entré al restaurante del aeropuerto”, remarcó.

Sin embargo, la supervivencia en la aviación comercial resultó compleja para esta mujer que antes había deslumbrado como actriz y modelo. El trabajo de Angelika en las alturas llegó a su fin cuando descubrió la necesidad de volver a ser madre. Al decidir tener su segundo hijo, las autoridades de la empresa Avianca la despidieron.

Despues se dedica a la ecologia, viaja por America, escribe un libro y se traslada finalmente a Comodoro Rivadavia en el año 2005.

Articulo completo: http://www.elpatagonico.net/index.php?item=nota&idn=62750&ref=hoy

Fuente: www.elpatagonico.net

Foto: www.elpatagonico.net

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