lunes, 12 de enero de 2009

Motín de argentinos en un avión de Iberia


De los cientos de vuelos que hubo que reprogramar en el aeropuerto Barajas de Madrid, como consecuencia del temporal de nieve que azota a la capital española desde el viernes y que convirtió a la terminal aérea en un caos absoluto con 45.000 viajeros varados, el que dio la nota fue uno de Iberia con destino a Buenos Aires: sus trescientos pasajeros –la mitad de ellos argentinos– se amotinaron. Tuvieron que subir efectivos de la Guardia Civil al avión para que depusieran su actitud. Tres veces los habían embarcado: la primera el viernes a las 12.30 del mediodía, la hora original de partida; la segunda, ayer a las tres de la madrugada, y la tercera, a media mañana. Las dos primeras suspensiones eran comprensibles: el hielo, la nieve y los varios grados bajo cero impedían maniobrar en un aeropuerto que no está preparado para un clima extremo. Lo que colmó la paciencia de todos fue la razón que se esgrimió para no despegar en la tercera reprogramación, alrededor de las diez de la mañana. El comandante de a bordo les dijo que no pensaba volar porque no había descansado las diez horas y media reglamentarias y que sólo iba a hacerlo si lo acompañaba un copiloto que sí estuviera lúcido. La decisión del piloto se enmarca en la “huelga de celo” (trabajo a reglamento, es decir, negarse sistemáticamente a correrse un centímetro del reglamento laboral) que los empleados de la aerolínea de bandera española vienen realizando desde hace semanas.“Nos embarcamos y ahí el piloto salió con el cuento de que, como no había descansado lo suficiente y el vuelo iba a ser largo, no pensaba despegar hasta que no le trajeran otro comandante de a bordo. Una vergüenza total. Estamos indignados”, dijo a Crítica de la Argentina, desde el hotel cuatro estrellas en el centro de Madrid al que lo trasladaron, Salvador Fernández (70), un jubilado de Puerto Madryn que viajó con su esposa a España para visitar a sus hijos que viven en ese país. Con la tercera cancelación empezó el motín: se creó una comisión de pasajeros que, en representación del resto, le comunicó a la tripulación que nadie iba a bajarse hasta que la aerolínea no encontrara una solución para partir de una vez por todas. Cuatro horas protestaron hasta que, llegado un momento, la aerolínea consideró inviable la situación y llamó a las fuerzas públicas para que reestablecieran el orden. “Apareció la Guardia Civil y nos desalojaron. Lo que hicimos fue una desobediencia civil. Es que había mucha bronca, había casos como el de un argentino que necesitaba ir a ver a su madre de 97 años”, dijo enojado Luis del Val, periodista de la cadena de radio Ser de España, que era otro de los pasajeros. Después de ser desalojados, una representante de Iberia organizó el traslado de todos a distintos hoteles madrileños, con la promesa de que finalmente viajarían el domingo a la madrugada. En otros dos vuelos suspendidos –uno con destino Lima y el otro Montevideo– también hubo amotinamientos de pasajeros, aunque no tan largos como el de los argentinos.


No hay comentarios.: